Un año más un joven músico de El Salvador participa en el Encuentro Orquestal gracias a una beca del GCT

Gabriela Henríquez sueña con cambiar la realidad de los futuros músicos de su país

”Gracias a la música he podido abrir las puertas de toda una vida”.

Su nombre es Gabriela Hortensia Henríquez Barrientos y su instrumento es la viola. Nació en San Salvador en 1995. Hace muy pocos días cumplió 19 años y acaba de llegar a España. El próximo 15 de julio se trasladará a Alba de Tormes para participar en EOS 14, el Encuentro Orquestal Sinfónico que dirige Silvia Sanz Torre, gracias a una beca  del Grupo Concertante Talía. Se trata de una beca anual destinada a un joven músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador que cubre los gastos del viaje a España y la estancia y coste del curso. Llega al Encuentro con extraordinarias referencias de sus profesores y del mismo director de la orquesta salvadoreña Martin R. Jorge que ha destacado tanto su talento musical como sus cualidades personales.

Gabriela es en la actualidad músico principal de la sección de violas de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador.  “A pesar de su juventud –señala Martín Jorge- ha demostrado poseer un carisma personal que la hace merecedora del aprecio y respeto de todos los profesores y alumnos de nuestra institución… Creemos que es necesario, para fomentar el talento y un futuro musical brillante, que Gabriela Hortensia logre acceder a las más altas instancias de educación musical y pueda recibir clases de los más capacitados maestros”.  Otros profesores destacan también su tesón y su sensibilidad.  Pero hemos querido preguntarle a ella directamente sobre música,  sus  proyectos, sus gustos y sus aficiones.

 

Gabriela, llevas ya unos cuantos días en España. ¿Extrañas tu país?

¡Me encanta España! Me he sentido muy a gusto y la gente ha sido muy amable conmigo. Claro, extraño mi país, mi orquesta, mis amigos y a mi mascota, pero me he sentido muy en casa y he disfrutado mucho de estar acá.

 

¿Por qué elegiste viola como instrumento? ¿Fue tu primera elección?

Es una larga historia. Cuando fui a hacer la audición para la OSJ de El Salvador, iba con la intención de entrar a tocar violín. Llegué a la audición y me dijeron que no había plaza para violines y que si estaba dispuesta a escoger otro instrumento, naturalmente respondí que sí y escogí la viola, porque me parecía curiosa y nunca antes me había acercado a una. 

 

Tenías 13 años cuando empezaste a tocar Orquesta Juvenil de El Salvador. ¿Cuáles fueron tus primeras sensaciones como parte de una orquesta?

Creo que las primeras sensaciones fueron de miedo e inseguridad. Cuando entré a la orquesta, no tenía el mismo nivel y experiencia que mis demás compañeros, y eso me daba mucho temor. Tampoco tenía amigos o conocidos y eso también era un factor que me preocupaba mucho. Al mismo tiempo que todo esto pasaba, a parte de los nervios y todo eso, estaba muy emocionada y tenía muchas ganas de aprender super rápido para poder integrarme junto a los demás.

 

¿Qué es lo que aporta a cualquier estudiante de música tocar en una orquesta?

Estar en una orquesta te aporta una infinidad de cosas. Obviamente tenemos el conocimiento musical que deja, pero lo más importante es la cercanía que se adquiere con los compañeros, con los maestros y con el público. También está la oportunidad de aprender a trabajar en equipo, el espíritu de superación, el gusto por los nuevos retos y la satisfacción de que algo de lo que se deja en el escenario permanecerá con el público siempre.

 

¿Lo que se aprende en la música o al formar parte de una orquesta puede aplicarse a otros campos de la vida?

¡Claro que sí! La capacidad de trabajo en equipo, las funciones de liderazgo que en una orquesta se desempeñan, la responsabilidad y la paciencia para resolver problemas, son cosas que se pueden aplicar en cualquier situación.

 

¿Piensas que la música te ha brindado oportunidades que no tienen otros jóvenes?

¡Sí! Estoy más que segura que, gracias a la música, he podido abrir las puertas de toda una vida.

 

¿Qué esperas de tu participación en el Encuentro Orquestal de Alba de Tormes que organiza el Grupo Concertante Talía?

Muchas cosas. Espero aprender mucho y poder transmitir estos nuevos conocimientos a mis compañeros en El Salvador, crear nuevas amistades, aprender de nuevas culturas y dejar un poco de la mía acá en España. También espero representar bien a mi país, a mi orquesta, y poder estar al mismo nivel que los compañeros que me han antecedido en este encuentro.

 

¿Piensas que son necesarios acuerdos de colaboración entre orquestas e instituciones musicales como el que mantiene la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador con el Grupo Concertante Talía?

Creo que es muy importante. Gracias a estos acuerdos de colaboración, diferentes músicos salvadoreños han podido beneficiarse con nuevos conocimientos y capacidades. En la Orquesta Sinfónica juvenil de El Salvador, estamos muy agradecidos por la confianza que se ha depositado en nosotros y por crear estos espacios de crecimiento para todos nosotros.

 

Ya has participado en otros intercambios y has podido recibir clases de maestros de diversos países ¿qué maestros han marcado tu carrera?

Desde el año pasado he podido relacionarme con diferentes músicos extranjeros. Tuve la oportunidad de aprender del maestro Stephen Brown, director de orquesta británico, actualmente radicado en Tampa, Florida. En Octubre y noviembre del año pasado, tuve la oportunidad de estudiar en el New England Conservatory de Boston con el maestro Dimitar Petkov de Bulgaria, de quien aprendí mucho. A pesar de todas estas oportunidades en el extranjero, creo que mi influencia más grande ha sido el maestro Martín Jorge, director de la OSJ de El Salvador, de quien he podido aprender mucho durante estos años que he sido integrante de esta orquesta.

 

Nos gustaría  conocer tus gustos y aficiones ¿Cuál es tu música preferida para tocar en la orquesta?

Tengo una obsesión con Mozart. Siempre que vamos a tocar algo de Mozart estoy muy feliz. Me siento más a gusto tocando en orquesta que como solista, tal vez porque normalmente me dedico solamente a tocar en orquesta. Con respecto a la música, creo que prefiero tocar clásico, aunque lo encuentro muy difícil por las expresiones y demás. Otra música que disfruto mucho de tocar es cualquier cosa que sea del periodo barroco.

 

¿Y tu música preferida a la hora de divertirte?

Es muy variada. Cuando era más pequeña no disfrutaba mucho de escuchar música que no fuera la que se tocaba en la orquesta, pero ahora me gusta escuchar muchas cosas diferentes. Soy una gran fanática de The Beatles y de varias bandas y cantantes británicos. 

 

¿Otras aficiones que no tengan que ver con la música?

Me gusta mucho leer, viajar, ir de compras, cocinar, dibujar, coleccionar cofres de madera o de lata, tomar té, conocer nuevas culturas, y muchas cosas más.

 

¿Te ves ya como un músico profesional?

Aún no. Me falta un largo camino para llegar a ser un músico profesional. Apenas este otoño empiezo a cursar el primer año de la carrera de viola acá en Salamanca  y aún me falta recolectar mucho conocimiento y técnica para poder considerarme un músico profesional.

 

¿Cuál es tu mayor deseo como músico?

Mi mayor deseo como músico es poder cambiar algo. Estos años que he estado en la orquesta, me he dado cuenta de los límites que existen para los músicos en El Salvador. Mi deseo es poder hacer la diferencia, transmitir los conocimientos que vaya adquiriendo con el paso de los años y poder cambiar la realidad de los próximos músicos que El Salvador produzca.

Fomentar la sensibilidad y la convivencia a través de la música

La Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador forma parte de un amplio programa social, educativo y cultural cuya misión es estimular el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes de El Salvador a través de la excelencia musical y la práctica orquestal; mantenerlos alejados de las situaciones de violencia y riesgo social; y fomentar valores como la sensibilidad, la imaginación, la equidad, la disciplina y la convivencia. La agrupación principal es la propia Orquesta Sinfónica Juvenil, fundada en 1995 por la Asociación ProArte con la colaboración y asesoría del Dr. José Antonio Abreu, creador del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, el mismo sistema pedagógico que se ha seguido a lo largo de estos años.

 

El Grupo Concertante Talía mantiene un convenio de colaboración y hermanamiento con esta orquesta y la Asociación Pro-Arte de este país para promover el intercambio de músicos y profesores. Silvia Sanz Torre, directora del GCT, ha dirigido en varios ocasiones a la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador y ha recibido una distinción de la Asamblea Legislativa de este país por su “ejemplo de participación de la mujer en espacios que contribuyen a erradicar desigualdades en todo el mundo”.

 

Inmaculada López