Primer concierto de temporada del GCT. Buena música y mejor ambiente.

 

América Ida y Vuelta. La Orquesta Metropolitana de Madrid, el Coro Talía y la directora de Silvia Sanz Torre, estrenan temporada en el Auditorio NacionalSilvia Sanz Torre Auditorio Naconal 2014

Quien piense que un concierto en una sala como el Auditorio Nacional es algo encorsetado que no da lugar a la espontaneidad, a la improvisación o a la sorpresa, está equivocado o es que no ha ido a los conciertos de la Orquesta Metropolitana de Madrid y del Coro Talía dirigidos por Silvia Sanz Torre. El 1er concierto de abono de la 4ª temporada del Grupo Concertante Talía en el Auditorio Nacional, América Ida y Vuelta (Del tango al danzón) fue un cóctel de buena música, buenos autores, buenos solistas, buenas ideas y mucha entrega tanto del público como de los intérpretes. Cuando los músicos salen dispuestos a disfrutar, el público también disfruta y el concierto se convierte en una fiesta para todos. No hay nada mejor que observar que todo el mundo se marcha a casa sonriendo por fuera y por dentro y que un concierto puede convertirse en la mejor medicina.

Tango y danzón

El concierto se inició con dos de los géneros que se incluyeron en el título: tango y danzón. La Tanguera de Mariano Mores enriquecida en su momento más lírico con las voces del coro, y una de las obras orquestales más importantes de la música latinoamericana, el Danzón nº 2  del mejicano Arturo Márquez, con la que el autor homenajeó a los bailes de salón que tanto le gustaban y que supuso el encuentro con lo que de verdad quería hacer en música. Destacaron los solos de la concertino de la Metropolitana Jennifer Clifft y el clarinete Ignacio Roldán.  Fueron muchos los solos a lo largo del concierto magníficamente realizados.

Escuchamos después un tema mítico,  El día que me quieras de Carlos Gardel, aunque en una versión de bolero realizada por Alejandro Vivas para orquesta sinfónica y coro que se inicia con una delicada y melancólica introducción del piano que tocó Gabriel López hasta dar paso a la entrada del coro que puso toda su pasión en el emocionante y romántico final de la pieza (“La noche que me quieras…”)

Una fiesta rítmicaBatucada Sambaur en el Auditorio Nacional

La siguiente obra que escuchamos fue una composición de Alejandro Vivas titulada Choro da Rua con la que recorrimos los ritmos más representativos de Brasil. El comienzo de la obra nos sugería el amanecer en Río. La ciudad despierta poco a poco primero con un baiao, después con un choro, una samba de partido alto, una bossa nova (derivada de la samba pero más dulce), de nuevo la samba, ambiente urbano (distintos instrumentos de la orquesta simulaban bocinas de coches, sonido de ambulancias… ) y ¡LA FIESTA!: los percusionistas toman protagonismo, se crecen, parecen hacer una llamada a golpe de tambor…. Alguien asoma por una de las puertas laterales. Es un grupo de tambores con camisetas rojas. Al principio no se les ve, se unen al ritmo que dejan las congas desde la orquesta y el grupo (Batucada Sambaur) se va introduciendo en el escenario. El público del lateral impar intenta asomarse para ver de dónde sale ese juego rítmico, dirigido a golpe de silbato por el percusionista Pablo Robles, que en un momento inunda de sonido la sala sinfónica del Auditorio Nacional. Cuando son totalmente visibles, ya es imposible sustraerse a su magnetismo. Al final, la batucada disminuye su intensidad y deja paso de nuevo a la orquesta y al coro, aunque permanece integrada en el conjunto hasta llegar al final la pieza con una samba marcha y un público entusiasmado. Se había anunciado la participación de una batucada pero no la forma de hacerlo, en medio de una composición. Fue sin duda algo atrevido, novedoso y, además, muy divertido. La mejor forma de terminar la primera parte del concierto.

B&B, Bach y Brasil… Bachiana nº 5

Con música brasileña se inició también la segunda parte y con una gran obra como es la Bachiana brasileira nº 5 de Heitor Villa-Lobos, una pieza que se mueve entre la tierra y el cielo, el sonido del Brasil más puro y el contrapunto de Bach, entre la música del pueblo y la sabiduría enciclopédica del compositor barroco. Quien escucha una Bachiana escucha al mismo tiempo música popular y música culta. Es lo que logró Villa-Lobos con esta obra compuesta inicialmente para voz y ocho violonchelos. Aunque existen muchas versiones, la Metropolitana interpretó una para orquesta de cuerdas en la que destacaron los solos de Jennifer Clift al violín y Leticia Hernández (Dolcello dúo) al violonchelo.

 

El concierto continuó con Tres canciones afroamericanas, composición de Alejandro vivas sobre Bullerengue (del colombiano José Antonio Rincón), la preciosa nana antillana Duerme negrito (que recopiló y cantó Atahualpa Yupanqui y después Mercedes Sosa), y la danza del folclore negro peruano Enciéndete candela (Ingá), con un magnífico solo de trompeta a cargo de Antonio Sabroso y de clarinete con Álvaro Huecas.

Volvimos a Argentina con la obra que fue carta de presentación de Astor Piazzolla en Europa, Libertango, y nos dejamos llevar por el sonido único y original de este músico rebelde al que llamaron enemigo del tango y que proclamó a los cuatro vientos que había que renovar el género y que, a pesar de las críticas de los más puristas, se mantuvo en su línea y encontró su propio camino, un camino que engrandeció al tango y dio a la música latinoamericana y al mundo uno de los más importantes compositores del siglo XX.

Venezuela también formó parte del recorrido con uno de sus ritmos más representativos, el joropo y con él Alma Llanera, 2º himno nacional de Venezuela e interpretada en todo el mundo por un sinfín de conjuntos, orquestas, artistas de diferente estilo, etc. y que forma parte de la memoria colectiva.

Mambo de Bernstein

El concierto llegó al punto final al grito de ¡Mambo! con otro de los grandes compositores del siglo XX, el norteamericano Leonard Bernstein y el espectacular Mambo de las Danzas Sinfónicas de West side story, el musical inspirado en la vida de los puertorriqueños en Nueva York y en el conflicto de las bandas urbanas. La interpretación orquestal se completó con una pequeña coreografía ya que primero los violas y después los violines se levantaron para bailar algunos compases. Tras encendidos aplausos, llegó la hora de las propinas: fueron tres sin que el público se moviera de las butacas. 

La hora de las marimbasAlba Vivas y Daniel Alonso Metropolitana

 

La primera propina se reservó a una preciosa obra para marimbas. Fue otra sorpresa de este concierto que no podía dejar en el olvido un instrumento nacido en África, que en Centroamérica se convirtió en instrumento tradicional y que después pasó a ser en instrumento de concierto. Los percusionistas Daniel Alonso y la jovencísima Alba Vivas (15 años) interpretaron la Batida para dos Marimbas de Alejandro Vivas. La espectacular interpretación  de un experto como Daniel Alonso, la soltura y valentía de la joven Alba Vivas, y la compenetración entre ambos en una pieza nada fácil y que requiere muchísima energía y decisión tuvo como respuesta una larga y emocionante ovación del público que se extendió también al autor de la obra.

Solo de baile para viola

El conocido Mambo nº 5 de Pérez Prado fue la segunda propina y nos trajo otra sorpresa, aunque ésta no estaba preparada. Uno de los integrantes de la orquesta, Jorge Huelva (Dolce Clave Dúo /viola), protagonizara el solo más sorprendente e inesperado de la noche. Se levantó y, aprovechando el espacio libre que se había reservado para el grupo de batucada, se marcó un mambo viola en alto y dando alas a la cola de su frac como si de Fred Astaire se tratara. Y lo hizo bien y con mucha gracia. La sorpresa fue para todos, incluida la directora Silvia Sanz Torre, que lo miraba de reojo con los ojos abiertos de par en par y sin parar de reír sin perder un ápice de concentración en la dirección de la pieza. La Metropolitana ha descubierto que, además de un músico, cuenta con un auténtico showman que se quedó con el público. Fue un momento hilarante y divertidísimo que no restó protagonismo a la estupenda interpretación del Mambo por parte de la orquesta. Eso sí, Silvia Sanz, le sacó a saludar y fue ovacionado.

Batucada final

Y como no hay dos sin tres, las camisetas rojas de Batucada Sambaur llenaron de nuevo el escenario de ritmo y color y aprovecharon esta segunda ocasión para ofrecer mayor variedad de cambios rítmicos y tímbricos. Orquesta y coro se unieron a los tambores y público y músicos se fueron a casa de ritmo de samba. No hacía falta esperar a carnaval, esto fue un estreno de temporada con "mucha marcha". La temporada promete.

Coro Talia en el Auditorio Nacional de Música