Singing Europe: cuando el concierto es una fiesta

  • Orquesta Metropolitana de Madrid y Coro Talía, dirigidos por Silvia Sanz Torre, culminan con éxito su 2º concierto de la temporada

  • 2.300 personas disfrutaron del pop y rock europeo en una ambiente animado y jovial

Hacía casi dos meses que se habían agotado las entradas para la segunda edición del concierto Singing Europe. El público sabe lo que puede encontrar en los conciertos del Grupo Concertante Talía y especialmente en el concierto navideño. Es una auténtica fiesta en la que reina la cercanía entre el público y los músicos y se respira una ambiente alegre y cordial desde el momento en que se inicia concierto.  El 29 de diciembre de 2015 Orquesta Metropolitana de Madrid, Coro Talía y su directora Silvia Sanz Torre salieron al escenario con todas las ganas del mundo para interpretar antes 2.300 personas algunos de los temas más conocidos de The Beatles, Queen, Abba, Tom Jones y muchos más, y el público respondió a su vez con entusiastas aplausos a cada una de las piezas del programa, desde las más rítmicas e intensas a las más románticas y apasionadas. Al final del concierto se desplegó una gran pancarta sobre el coro para celebrar el XX aniversario del GCT en la que se leía el lema "Veinte con la música". 

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Público en el escenario: una experiencia que no se olvida 

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Es impresionante observar la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional totalmente ocupada y con público que llega con ganas de pasarlo bien. Había 4 personas vestidas de oscuro que ocuparon cuatro sillas en dos filas dentro de la orquesta: detrás de los violines; el arpa a su derecha; a su izquierda, clarinetes y trompetas; y detrás, la percusión. Se sintieron dirigidos por Silvia Sanz Torre y sintieron las miradas del público que abarrotaba la sala. Eran cuatro personas más del público que vivieron una experiencia diferente gracias a la subasta solidaria de estas localidades a favor del proyecto de musicoterapia “Pon música en tu vida” de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou. Uno de ellos, David García de Lucas, plasmaba así su experiencia en las redes sociales: “No lo olvidaré nunca y espero que no sea la última vez. Las caras de extrañeza de los músicos al vernos ahí sentados, ver como tocan a menos de un metro de ti, poder fijarse en cada detalle y seguir la dirección de Silvia Sanz con detenimiento. Son muchas cosas, muchas sensaciones, muchas emociones”.

Lo que necesitas es amor

El programa se inició con algunas de las canciones más conocidas de The Beatles (“Here comes the sun”, “Something”, “Come Together”, “Can’t buy me love” y “All you need is love”). La segunda interpretación fue Paname uno de los cinco recorridos preparados por Alejandro Vivas por distintos géneros y estilos y nos llevó a las calles de París, a su ambiente bohemio, al teatro Olympia, al recuerdo de intérpretes tan singulares como Edith Piaf, Jacques Brel, Charles Aznavour…, un viaje musical entre la melancolía y la felicidad, entre la ruptura y el encuentro y que nos hizo balancearnos a ritmo de vals bajo el cielo parisino, como hacen los enamorados. Casi podía sentirse el sonido del acordeón sin estar el acordeón y sin estar en la calle. Este viaje nostálgico creó un clima de emoción contenida que se expresó finalmente con encendidos aplausos y bravos al final de la pieza. Y es que hay canciones que entran directamente hasta el fondo del corazón sin llamar a la puerta.

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Todas las caras del rock 

Siguió otra de las grandes piezas de la historia del rock europeo por su originalidad, por su consistencia, por su genialidad y por sus cambios repentinos de estilo y tonalidad: “Bohemian Rhapsody” de Freddie Mercury, el líder de Queen. La siguiente canción, alegre, optimista, fue “It’s not unusual”, el primer éxito de “El tigre de Gales”, es decir, Tom Jones. Como dijo el presentador de radio Fernando Martínez “Fernandisco” durante el ensayo comentado con público previo al concierto, después de escuchar esta canción parece que “todo va ir bien”. La primera parte se cerró con Hooked don the riff, un arreglo de Alejandro Vivas en torno al rock duro y el heavy metal en el que Alberto Clemente se ganó una merecida ovación del público con la interpretación de algunos de los solos de guitarra eléctrica más emblemáticos en la historia de estos géneros. Junto al guitarrista se encontraban Guillermo Soloaga en el bajo eléctrico, Alberto Baños en los teclados y Daniel Alonso en la batería. La pieza, que se repitió en las propinas, viene a ser una sorprendente y hermosa fusión de orquesta sinfónica y grupo de rock.

Con ritmo y corazón

La segunda parte del concierto se inició con Feel the beat y es que realmente había que sentir el ritmo. dejarse llevar por el espíritu setentero, rememorar el furor de la música disco y sonreír al recordar las coreografías discotequeras de John Travolta en su inolvidable interpretación del mítico Tony Manero, el protagonista de Fiebre del Sábado Noche, una película que marcó moda al ritmo de la música y el falsete de los Bee Gees. La siguiente parada fue italiana y muy, muy romántica… Sempre con te fue el cálido y envolvente abrazo de canciones que atrapan: “Tú, mi luna estás aquí conmigo, mi sol… contigo iré…”.

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Llévate el casete

Estábamos girando en el espacio infinito, viajando por mares que no existen cuando, casi sin pausa, nos fuimos de guateque con el comediscos, la merienda y el espíritu ye-yé; o incluso, algo más adelantados en el tiempo, con el cubata y el casete. Este repentino cambio de atmósfera resultó sorprendente, hizo sonreír al público y abrió el baúl de los recuerdos de varias generaciones: para unos, canciones de la infancia o de la juventud; para otros, las que han escuchado a sus padres y abuelos. Este recorrido de atrevidísimos contrastes preparado, como los anteriores, por Alejandro Vivas, nos llevó por el pop español: la música de los guateques, las películas de los 60, las reuniones de amigos en torno a una guitarra o los bailes en las fiestas del pueblo. Y, como en la pasada edición de Singing Europe, el programa se cerró con las alegres y optimistas canciones de ABBA. En “Dancing Queen” y “Waterloo”, el coro interpretó una pequeña coreografía en la que ondearon pañuelos de colores y el público acompañó con sus palmas. El concierto había terminado… No, todavía no.

No dejéis de cantar, no dejéis de sonar, no dejen de escuchar

Silvia Sanz Torre dedicó unas palabras de agradecimiento al público y también a todas aquellas personas que forman parte del Grupo Concertante Talía que no estaban en el escenario pero que son imprescindibles para sacar adelante un concierto. Muy especiales fueron sus palabras de agradecimiento a Alejandro Vivas, compositor y arreglista que, desde su puesto como miembro del coro, recibió una larga ovación del público y de los músicos del GCT. La adaptación de este tipo de música para su interpretación por un coro y orquesta sinfónicos no es tarea fácil y requiere de creatividad, talento y mucho trabajo. Silvia Sanz Torre pidió que la educación y la cultura nunca dejen de estar presentes en nuestras vidas y se dirigió sucesivamente al coro, a la orquesta y al público con estas palabras: “Que no dejéis de cantar, que no dejéis de sonar y que ustedes no dejen de escuchar”

Un selfie para celebrar “Veinte con la música”

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Entonces se dio vía libre al uso de teléfonos móviles para realizar fotos y vídeos y en ese momento, sobre los 110 miembros del Coro Talía, se desplegó una gran pancarta para conmemorar el 20 aniversario del GCT en la que se leía el lema “Veinte con la música”. Silvia Sanz se hizo dos selfies: uno en el que podía verse la pancarta y otro con el público. Y llegó el momento de los bises: primero, “Every breath you take” (The Police) y, a continuación, orquesta y coro se llenaron de vivos colores (sombreros, boas, pelucas… ) para invitar al público a un animado viaje por la música española de los 80 con ¡Menuda movida! como segundo bis. 

Un concierto muy divertido

Nadie se iba, así que se repitió Hooked on the  riff  y, a continuación, “It’s not unusual” con una nota humorística que hizo reír, y mucho, al público: Jorge Huelva, uno de los violas de la Orquesta Metropolitana, se levantó y, sin quitarse la cómica peluca, nos brindó una breve coreografía que nos recordó las divertidas imágenes del baile de Carlton Banks, gran fanático de Tom Jones, en la serie El príncipe de Bel-Air. Llegó el momento de decir adiós y el público aún tuvo tiempo de pasar por el photocall instalado en el hall del Auditorio (animado con dos actores ataviados a la moda de los años 70) y llevarse el último CD de la Orquesta Metropolitana y el Coro Talía firmado por Silvia Sanz. No hay nada mejor que salir contento de un concierto y así pasó. 

Obejtivo logrado. Se respiraba alegría, optimismo, felicidad. The Beatles cantaban “All you need is love…”: Todo lo que necesitas es amor. También podríamos decir: Todo lo que necesitas es música... cuando la música se hace con amor. 

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