Sábado 11 de febrero, concierto en familia: el mejor paraguas para un día de lluvia

  • La Orquesta Metropolitana de Madrid dirigida por Silvia Sanz Torre interpreta clásicos infantiles con Goyo González como narrador 

  • Sinfonía de los juguetes, Juegos de niños y Pedro y el lobo para acercar la música clásica a pequeños y mayores

 
Había que volver a hacer Pedro y el lobo. Estaba claro. Hace un año se agotaron las entradas para el concierto titulado El carnaval de los animales en cuyo programa se incluyó el famoso cuento musical de S. Prokofiev. La experiencia fue muy positiva y el Grupo Concertante Talía ha vuelto a organizar un concierto para todos los públicos con la inclusión de Pedro y el lobo, además de otras dos conocidas obras de la música clásica para niños: la Sinfonía de los Juguetes, atribuida a Leopoldo Mozart, y la Pequeña suite para orquesta (Juegos de niños) de G. Bizet. El presentador de radio y televisión Goyo González fue, una vez más, el encargado de narrar el cuento e introducir cada una de las obras que interpretó la Orquesta Metropolitana de Madrid bajo la batuta de su directora titular, Silvia Sanz Torre, en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música
 
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La Sala de Cámara estaba hasta arriba de niños y mayores y muchos era la primera vez que venían a un concierto. Este era el propósito de la cita: que se habitúen a escuchar música clásica. Y este propósito se va a prolongar en el tiempo porque el Grupo Concertante Talía pretende organizar un ciclo para todos los públicos durante la temporada 2017-2018. 
 

Un público diferente

Al contemplar desde arriba la Sala de Cámara el sábado 11 de febrero a partir de las 19:30 de la tarde, la visión era muy diferente a la de otros conciertos. Había mucho movimiento. Las butacas no están hechas para los niños. Si se acomodaban hasta al fondo, sus pies apuntaban hacia arriba y la butaca se plegaba; si se iban hacia adelante para poder doblar sus piernas no podían apoyarse. -¿Qué te pasa? -¡Siéntate bien! -Es que no puedo. Así que los asientos de las butacas subían y bajaban. Otros preferían quedarse de pie y moverse al son de la música: -¡Cuida, no molestes! -Baila pero sin dar patadas. -¿Por qué no voy a bailar –pensaría- si suena música? Otros optaron por sentarse en el suelo, otros por acurrucarse en la butaca de al lado, o sentarse finalmente en el regazo de su padre, su madre, su abuelo o su abuela, su tío o su tía. Y a pesar de ese subir y bajar, sentarse y levantarse y revolverse en la butaca, escuchan mucho más de lo que nos parece. Y, eso sí, hacen preguntas porque son curiosos. Aunque no esperan a que termine la música. Necesitan respuesta en ese mismo instante. – ¿Qué instrumentos son aquellos? –Los timbales. –Pero allí no hay nadie – Ahora no, luego salen a tocarlos. Comienza la siguiente pieza y ya hay un músico ante los timbales. - ¿Y ahora por qué no toca? -En un ratito, tienes que fijarte y esperar.
 
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Sinfonía de los juguetes

Goyo González fue el primero en salir al escenario para presentar un concierto protagonizado por juguetes, juegos y un cuento. Lo primero que íbamos a escuchar era la Sinfonía de los juguetes, así que dio entrada a la orquesta, pidió silencio para que los músicos afinaran, presentó a la directora, Silvia Sanz Torre y finalmente al grupo de niños de la Orquesta Infantil Jonsui que componía la pequeña orquesta de juguetes (trompeta, cucú, ruiseñor, carraca, tambor, triángulo y flauta). Pudimos escuchar el sonido de cada uno de ellos y, tras explicar que la sinfonía consistía en un diálogo entre la orquesta de cuerdas (Metropolitana) y la de juguetes (Jonsui) nos dejamos llevar por el plácido y simpático equilibrio clásico de esta popular obra.
 
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Juegos de niños

Llegó luego esa pequeña joya que sorprende a quien no la conoce que es la Pequeña suite de orquesta que el compositor G. Bizet extrajo de su obra para piano Juegos de niños. Inspirada en los juegos de su infancia, hallamos en ellos juegos tradicionales, algunos todavía vigentes y otros más olvidados, ya que hoy se juega poco en la calle. Los cinco movimientos de la suite son: Marcha (Trompeta y tambor), Nana (La muñeca). Impromptu (La peonza), Dúo (Maridito y mujercita), Galop (El Baile). Para introducir cada uno de los juegos, el Grupo Concertante Talía hace su propia aportación con cinco poemas infantiles que evocan estos juegos: soldaditos de plomo, casas de muñecas, la peonza, mamás y papás, y el último, dedicado a los juegos de calle con citas a canciones de corro y otras cantinelas infantiles que Goyo González interpretó y entonó a la perfección.
 
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Pedro y el lobo

Y por fin llegó Pedro y el lobo. Para los niños, especialmente para los pequeños, resulta mucho menos abstracto, no solo porque hay una persona que narra el cuento sino porque cada uno de los personajes está asociado a un instrumento, lo que facilita la identificación de cada uno de los motivos musicales con un determinado timbre. Y como cada niño es diferente, unos esperaban con mucho suspense la aparición del temido lobo y sus ojos miraban fijamente a las trompas. Para otros, su preferido era el pato (el oboe). Otros estaban muy pendientes del gato (el clarinete) o del pájaro, siempre revoloteando (la flauta). Pedro, optimista y valiente, está muy bien reflejado en la melodía alegre y decidida que interpretan los instrumentos de cuerda. Y el abuelo (el fagot) imponía respeto con su tono grave y solemne. Así que le escuchaban atentamente. Pero, ya antes de saber que el fagot era el abuelo, había llegado la pregunta. -¿Cómo se llama eso tan largo que se sopla por en medio? Práctica descripción de un instrumento tan elegante y bello como es el fagot.
 
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Goyo González, cercano y divertido

Goyo González fue, como lo ha sido otras veces, fantástico tanto en sus introducciones como en la narración, siempre cercano, aportando ese sentido del humor y esa gestualidad tan personal, ese toque a veces un poco delirante pero siempre divertido y ocurrente, captando la atención de los pequeños cuando lo requería y dándoles incluso un pequeño susto cuando llegó el lobo y… “de un solo bocado, ñam, ñam, se lo tragó”. Pero ahí seguía el pato, graznando en la barriga del lobo: ¡Sacadme de aquí, sacadme de aquí…! Goyo González es de toda la vida un hombre de radio y televisión que se divierte haciendo lo que le gusta y, cuando colabora con los conciertos del Grupo Talía, también se divierte y nos divierte. 
 
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El público también es orquesta

Muchos y merecidos aplausos para orquesta, narrador y directora, así que La Metropolitana dio las gracias con un bis: una pequeña pieza de Alejandro Vivas que requería de la participación del público. Pero... ¡Cuidado! No se trataba simplemente de dar palmas. Fue algo más elaborado que Silvia Sanz explicó a la perfección captando la atención de los asistentes, mayores y pequeños. Había que estar muy concentrados pues no todos tenían que hacer lo mismo. Y de ahí surgió un verdadero concierto, todos haciendo música, desde el escenario y desde las butacas. Fue un final con el ritmo tranquilo y cálido del Jonsuis jazz, tan sugerente, con el sabor especial de la música (para los que ya la conocen) que compone Alejandro Vivas para los chicos que acuden a los Encuentros Orquestales cada verano. Sí, música que nos trae los sonidos de la isla de Keke y de sus habitantes los Jonsuis. Pero esa ya es otra historia…

 

El mejor paraguas para un día de lluvia

Y a la salida, muchas fotos en el fhotocall junto a Silvia Sanz Torre y Goyo González. Por cierto, fuera seguía lloviendo. Ya no importaba. La música había sido el mejor paraguas para un día de lluvia. 
 
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