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Música y juguetes: el concierto de la Orquesta Metropolitana de Madrid y Coro Talía en el que todos fuimos niños

Gran éxito del concierto para familias ofrecido el sábado 5 de mayo en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional

Música clásica con juguetes y música de cine y dibujos animados con sonido sinfónico

Narrado por Goyo González y dirigido por Silvia Sanz Torre

El sábado 5 de mayo de 2018 fue una mañana muy especial en el Auditorio Nacional de Música. El escenario de la sala sinfónica presentaba un aspecto muy diferente al de otros conciertos. Entre los matices cálidos de la madera, el brillo de los metales y las oscuras vestimentas de los músicos, resaltaban pequeños objetos de vivos colores y sonidos estridentes, que se iluminaban intermitentemente o articulaban palabras en momentos inesperados. Esos extraños visitantes eran juguetes de todo tipo, para jugar en casa, en el parque, en la playa… Esta vez iban a ser los protagonistas de otro juego: hacer música en un concierto para toda la familia. Y dispuestos a jugar estaban la Orquesta Metropolitana de Madrid, el Coro Talía, su directora, Silvia Sanz Torre y el periodista y presentador de radio y televisión, Goyo González. Música y juguetes hizo sonreír a todos: a los músicos y al público.  


El ambiente en las butacas también era muy distinto al de los conciertos habituales. Más de dos mil personas y ¿cuántos niños? ¿un millar? Lo cierto es que había muchísimos, expectantes, curiosos. Miraban, señalaban, buscaban y preguntaban, porque siempre necesitan respuestas inmediatas. Se escuchaban sus risas (y también algún llanto) y sus comentarios: un murmullo constante que acompañó a la música de principio a fin, pero era lo esperado y lo admitido en una cita como esta. Lo importante es que muchos niños y niñas se sorprendieron ante una orquesta que tocaba con juguetes y se divirtieron con las canciones de los dibujos animados que ven en la tele, aunque con un sonido nuevo, el de una orquesta y un coro sinfónicos en vivo, algo muy diferente al sonido de la música amplificada. Hay muchas formas de escuchar música y en una sala de conciertos hay que aprender a escuchar y a concentrarse.

Concierto Música y Juguetes

Juguetes en concierto

Música y juguetes no hubiera sido posible sin el apoyo de varias empresas jugueteras. Fisher-Price, marca especializada en bebés y preescolar, patrocinó el cuento musical y cedió los juguetes que pudimos ver durante su interpretación (sonajeros, panderetas, xilófonos y, por supuesto, Robi y Robotita que se convirtieron en los detectives Fisher y Price). Dideco (guitarra eléctrica, pulsadores sonoros, campanas, güiro y otros instrumentos de juguete) y Comansi (Bola loca, hulahoops, los vasos del Wave Jumper…) aportaron también gran número de juguetes que fueron empleados a lo largo del espectáculo. Con ellos se interpretaron piezas muy conocidas de la música clásica como el Bolero de Ravel. El Grupo SIA se sumó también a los patrocinadores del concierto. Colaboraron, además, entidades e instituciones como la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, y el Área de Gobierno de Políticas de Género y Diversidad del Ayuntamiento de Madrid a través de la campaña Libertad para jugar (protagonista del photocall instalado en el Auditorio) y con la organización de un taller de construcción de instrumentos que tuvo lugar previamente en el Centro Social Comunitario Casino de la Reina ubicado en el madrileño barrio de Lavapiés.

Música y juguetes, violonchelos

Compenetración en el escenario

Goyo González, conocido presentador de televisión y radio, fue un magnífico y divertido maestro de ceremonias y narrador. Ya le conocíamos como narrador en otros conciertos (Pedro y el lobo, El carnaval de los animales…) y se nota su compenetración con Silvia Sanz Torre. Ambos disfrutan en el escenario, se divierten, y mucho, y eso es contagioso. El guion del concierto era creación de Alejandro Vivas Puig, pedagogo y compositor, autor también del cuento musical El Señor de los Puntillos, integrado en el programa, un episodio más de esas Kekeñas Krónikas que nos cuentan las historias de la isla móvil de Keke, habitada por los jonsuis (se lee con jota), unos seres musicales a los que les gusta hacer música con cualquier objeto que se ponga en sus manos: palos, tubos y, sobre todo, ¡juguetes!

Goyo González en el concierto Música y Juguetes

Desde el Teatro de los Silencios

En el programa de mano lo que había era un mapa, el mapa de la isla de Keke con una ruta de rincones musicales y paisajes sonoros. Así pues, el concierto se inició en el imaginado escenario del Teatro de los silencios donde sonó el Bolero de Ravel. El percusionista Daniel Alonso arrastraba la cola de su frac por la tarima sentado ante una diminuta batería. Era ivertido observar aquella gran colección de pequeños instrumentos de juguete sobre las piernas o entre los brazos de los músicos: pianitos, teclados curvos, guitarras españolas decoradas con lunares, flautas y xilófonos de colores, saxofones, trompetas y guitarras eléctricas de plástico, espadas láser, vuvucelas, balones que rebotaban en bombos o timbales, manos de robot o bocas de cocodrilo que se abrían y cerraban..., unos 200 juguetes que marcaban el ritmo y dibujaban la melodía del famoso bolero.

La aventura musical de Sarabanda y sus amigos

Tras esta singular interpretación muy aplaudida por el público, Goyo González nos contó que en la isla de Keke no tenían televisión y una niña llamada Sarabanda se acercaba a las Rocas Auriculares y, con la ayuda de una caracola, se las arreglaba para escuchar las canciones de los dibujos animados, canciones que el público escucho interpretadas por la Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía. También se pensó en los más mayores, a los que vimos tararear melodías y balancear sus cabezas al ritmo de las canciones de su infancia. El recorrido nos descubrió lugares desconocidos como el Bosque de las Batutas, Cartoonland, Corolandia, el Paraje de las Espalderas…

El Coro Talía en el concierto Música y Juguetes

El señor de los puntillos

Llegó el momento del cuento musical que puso fin a la primera parte del concierto. Sarabanda y sus amigos querían componer música de dibujos animados y para ello fueron al poblado de Orquestalía donde vive uno de los mejores músicos de la isla de Keke, el Señor de los Puntillos, pero estaba desaparecido. Mientras los detectives Fisher y Price investigaban el caso, los Jonsuis reunieron a los músicos de la orquesta para pedirles ayuda. Había grupos distintos y cada uno presentó una melodía diferente. Escucharon a los bocinos, soplones, dilinguilinguis, arquistas, golpistas… Representaban a las distintas familias de instrumentos de la orquesta: viento metal, viento madera, arpa y piano, cuerdas, percusión… Como al jurado le gustaron todas las melodías, intentaron que sonaran al mismo tiempo, pero todos querían destacar su parte y no se ponían de acuerdo.

El valor de escuchar

Fueron los detectives Fischer y Price los que resolvieron las claves que había dejado el Señor de los Puntillos: tenían que escucharse entre ellos. Los detectives idearon un sistema de banderas de colores. A cada melodía correspondía un color. Era la forma de indicar a los músicos en qué momento debían tocar su melodía. Fue emocionante ver cómo ondeaban las banderas de distintos colores en distintos puntos de la orquesta, ahora en la derecha, ahora en la izquierda, ahora en el centro y, al seguirlas, comprobar como las diferentes melodías pasaban de una familia de instrumentos a otra hasta que, al final, todas se agitaron al mismo tiempo y todas las melodías encajaron. De esta manera, el cuento musical nos ayudaba a distinguir diferentes planos sonoros. 

Música y juguetes: El señor de los puntillos (A. Vivas)

Un momento muy heavy

Las aventuras de Sarabanda y sus amigos continuaron en la segunda parte del concierto con más música interpretada con juguetes o con los instrumentos habituales de la orquesta. Descubrimos otros puntos de la isla como El banco de juguetes, el Mar de las Escafandras, la Selva Tónica, la Península de los Canes, el Valle de la Plastilina…. Por cierto, en el Percutódromo pasó algo increíble: los jonsuis esperaban, pero no abrían las puertas del recinto y protestaron con música. Fue uno de los momentos más curiosos del concierto, cuando el guitarrista Alberto Clemente se adelantó en el escenario con una pequeña guitarra eléctrica (Dideco)y nos sorprendió a todos con un virtuoso solo de música heavy.

El solo heavy de Música y Juguetes con Alberto Clemente

Una sorpresa que nos dejó helados

Al llegar a la Bahía de las Perlas Negras, escuchamos la banda sonora de Piratas del Caribe y en el sorprendente paraje de Las Flautas de Hielo, las canciones de Frozen, interpretadas por la orquesta y el coro y con un delicado solo de violín que nos brindó José Luis Campos. Fue entonces cuando se produjo un instante mágico, aquel en que, sin que nadie lo esperara, apareció por el escenario un querido personaje de esta película de Disney: Olaf. Se oyó un suspiro de exclamación por toda la sala, miradas que buscaban, y manitas que señalaban y respondían a los saludos del simpático muñeco de nieve.

Concierto Música y Juguetes

Para todas las edades

Sonrisas, aplausos, y el alegre alboroto de los pequeños pusieron fin a este concierto cuyo objetivo era acercar a los niños y niñas a las grandes salas de concierto y, al mismo tiempo, fomentar la creatividad a través del juego, los cuentos y la música. A muchos de ellos se les veía cantar. Se sabían perfectamente las canciones de Caillou, Dora la exploradora, Los pitufos, La casa de Mickey, Bob Esponja, Pepa Pig, igual que los mayores reconocieron la música del Inspector Gadget, Tom y Jerry, Los Picapiedra o Melodías animadas de ayer y de hoy… Una mención especial en este concierto merece el compositor Alejandro Vivas, no solo como autor del cuento musical, sino como responsable de las adaptaciones necesarias para que las partituras pudieran ser interpretadas por juguetes y por instrumentos de juguete, cuyo timbre y afinación no tienen nada que ver con los de un instrumento real. No era una tarea fácil.

Silvia Sanz Torre en el concierto Música y Juguetes

El próximo... el 2 de febrero de 2019

Por supuesto, hubo bis, un precioso popurrí de las canciones de El libro de la selva. Y ¿quién no ha sido obsequiado alguna vez por el dibujo de un niño? Silvia Sanz Torre, también lo fue y sonrió emocionada cuando una pequeña le entregó un papel repleto de corazones. El concierto fue un éxito, así que Orquesta Metropolitana y Coro Talía ya tienen fecha para la siguiente edición de Música y Juguetes: el sábado 2 de febrero de 2019 a las 11:30 en el Auditorio Nacional. Será una mañana de invierno, pero seguro que muy cálida en la sala sinfónica, iluminada de nuevo por sonrisas sinceras y miradas curiosas. Todos volveremos a sentirnos niños.

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